Devanie no podía creer lo que escuchaba.
La palabra "celo" se repitió en su cabeza como una especie de eco que la puso a temblar.
Amarok no se perdió de la reacción perpleja de su compañera.
—Seguramente era la primera vez que entrabas en celo, por eso no lo notaste.
Ella balbuceó aturdida pero ahora que él lo decía se daba cuenta de que tenía la razón.
Por eso se había sentido tan atraída por él al punto de que no habían pasado demasiado tiempo el uno sin el otro. La necesidad por tocarlo o es