Estaba evidentemente nervioso.
Se había enfrentado a grandes adversarios. A batallas que lo habían dejado con marcas no solo físicas sino también internas. Pero la inquietud de su alma en esos momento era aún mayor, incluso a antes de pedirle matrimonio a su hembra. Esta era por mucho peor porque se sentía un completo imbécil.
Su mirada se encontró con aquellos ojos azul eléctrico como los de su madre, la misma sonrisa pícara que parecía burlarse de él acostada sobre la cuna. Amarok estaba agit