Alison suspiró entrando a la habitación.
Después de un largo día trabajando estaba agotada.
Era una de las lobas centinelas de la manada así que todos los días debía vigilar una zona específica.
Antes no le importaba pasar horas vigilando.
Pero hace unos meses atrás no podía hacerlo como era debido.
No descansaba nada por las noches.
¿La razón?
Se inclinó a mirarla directamente.
Sus ojos recorrieron el pequeño cuerpo dormido sobre la cuña.
Su niñera acababa de irse dejando a su cachorro profun