Kian la había sacado del lugar casi a rastras y ella sencillamente se había dejado llevar.
Aquella situación era terriblemente angustiosa, Dana sentía que un valde de agua fría le había caído encima de repente después de ver aquella premonición, su corazón latía cada vez con más fuerza rememorando lo que la sacerdotisa le había dicho, había una esperanza frágil pero al mismo tiempo dolorosa y no quería pensar en ello pero si llegaba el momento, ¿Qué iba a hacer? Mientras el peligro asechara a su