La sangre de Asling caía a borbotones sobre el suelo y Dana le sacó el cachorro de la barriga con cuidado para no lastimar a este, después le cortó el cordón umbilical sosteniendo al cachorro entre sus brazos.
—¡¿Te volviste completamente loca, Dana?!
—Tú me convertiste en esto, pensaste que era débil e iba a dejar que me pisotearas por el resto de tu vida. Siempre viviste para causar desastre y jugaste con la gente como si fueran tus peones, yo incluida, ahora disfruta del espectáculo, tío.
—¡