—Devanie tu mamá…
—¡No le digas que estaba aquí!
Zakia se rió de la astucia de la pequeña, físicamente era demasiado parecida a Dana salvo por el color de sus ojos que como su personalidad eran muy parecidos a los de Kian, solo que más sonriente y definitivamente dulce y cariñosa como su madre.
—¿Por qué volviste a ir hacia ese lugar? Te dije que era muy peligroso —la voz tensa de Dana provocó que ambas dieran un pequeño salto—. No me gusta que sigas escapando Devanie.
Zakia miró a su amiga ad