Kian frunció el ceño dejándose caer al borde de aquel río que dividía tres reinos. El Oeste, el Norte y el Sur.
Introdujo las manos en el agua cristalina lavando su cara. El sol era bastante fuerte.
Sus ojos inconscientemente miraron el anillo sobre su dedo recordando cuando Asling se lo había dado.
—Te amé desde el primer momento. No pude olvidarte, siempre esperé por ti.
A decir verdad él sentía lo mismo pero no era la cara de ella la que veía en sus días más oscuros como ese. Sino la de Dan