—Es tu noche, no pienses en nada más que en eso.
Su cuerpo está desesperado por sentirlo, sin embargo, su parte racional la hizo querer mantener su compostura pero la mirada intensa de Kieran no le daba tregua.
De repente, eliminó la distancia entre los dos, ella se estremeció al ver a su lobo en el borde de sus ojos, como si estuviera amenazando con salir.
Antes de qué pudiera articular una palabra, el macho se inclinó atrapando su boca con la suya en un beso voraz, descarnado que la sacudió. I