Punto de vista de Laila
La luz de la mañana se filtraba a través de la ventana del hospital. Pálida, casi tímida.
Ava seguía dormida, enroscada como un signo de interrogación en su cama. Su respiración era constante, rítmica, gracias a ese monitor de oxígeno que le habían colocado anoche.
Llevaba horas despierta, plantada en esta silla tan incómoda a su lado, reflexionando sobre estrategias de negocios y negociaciones de contratos que tal vez ya no importaban.
Un mes. Eso era el plazo que me ha