Punto de vista de Laila
—No eres una donnadie —dijo—. Ella no haría todo esto por una cualquiera.
—Entonces, ¿me crees? —La esperanza me desbordaba.
—Vanessa fue mi amiga desde que éramos pequeños. Si quería ayudarte... —Negó con la cabeza—. Necesito tiempo para pensar.
Sin decir más, dio media vuelta y se marchó.
Creí que ahí terminaba todo, que me delataría y destruiría la frágil vida nueva que intentaba construir con desesperación.
En cambio, regresó tres días después.
Me encontró en la Unid