Punto de vista de Adelaide
Llegué a casa de Victor de madrugada. Como le había avisado de mi visita, no me sorprendió que abriera la puerta él mismo y me arrastrara al interior; probablemente no quería que me viera la servidumbre, ni las chicas, Jessica y Hannah.
—Tu impaciencia será nuestra perdición —dijo.
Se mostró frío y duro, tal como esperaba de él. Hacía mucho tiempo que había dejado de considerarlo una figura paterna.
—Era necesario —le dije—. Vanessa me estaba acorralando. Necesitaba r