Punto de vista de Laila
Entonces, un recuerdo emergió, cristalino y doloroso en su viveza.
Conocí a Vanessa en aquel mugriento bar de mala muerte donde apenas subsistía, seis años atrás. Con un embarazo avanzado, estaba desesperada por cualquier empleo que pasara por alto mi condición.
Ella estaba sentada sola a la barra. Pálida, esquelética, irradiando ese aura hueca que gritaba enfermedad terminal.
—Pareces necesitar una amiga —dijo.
Hablamos durante horas. Dos personas que habían tocado fond