STELLA
La sala del consejo parece más pequeña de lo que debería, abarrotada de representantes de media docena de manadas aliadas. Estoy de pie junto a Antonio en la mesa principal, con la mano apoyada sobre la madera pulida para evitar que me tiemble.
Tres semanas de entrenamiento con Elian me han transformado. Siento el poder vibrar bajo mi piel, firme y controlado. Se acabaron las explosiones accidentales cuando me emociono. Se acabó la luz azul parpadeando con cada punzada de miedo o ira.
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