Esto era todo lo que había necesitado.
Se sentía como en casa.
Como si no fuera la primera vez que lo besaba, extrañamente familiar pero al mismo tiempo era increíble.
Mis manos se dirigieron enseguida alrededor de su cuello tirando de él para profundizarlo con más intensidad, acto seguido Nicholas gruñó de manera tan masculina que me encantó.
Su lengua penetró mis labios sin permiso elevando esto de nivel, tomándome con posesividad y un anhelo salvaje, casi desesperado, como si quisier