—Antes de qué respondas, necesito que sepas algo importante.
Nicholas la observó con adoración, experimentando como su cuerpo entero la anhelaba. Se sentía como un cachorro al ver la mirada indescifrable de Alexia y aquellos ojos que eran su perdición. El cabello castaño de ella brillaba con los rayos del sol que estaba ocultándose, haciéndola lucir como un verdadero ángel frente a sus ojos.
Cuando se había enterado en la casa de Nahiara que ella podía ser madre sin ningún problema y sin