—¿Lo estoy haciendo bien, abu? —preguntó Astrid con una inocente pregunta.
La pequeña Astrid estaba usando la batidora con ayuda de Nicholas.
Yo estaba parada en el marco de la puerta donde podía ver a ambos cocinando juntos.
Ni siquiera sabía cómo iniciar la conversación con Nicholas, me sentía avergonzada pero entonces Astrid alzó sus ojos hasta mí y su sonrisa se amplió.
—¿Ya estás bien, Alexia?
Noté como la espalda de Nicholas se tensaba a través de su ceñida camiseta podía ver