Alzó la mirada hasta mis ojos con una enorme sonrisa rebosante.
—Me fascina cuando hablas en metáforas —dijo— y sacas ese lado literario.
Me incliné para poder besarlo y mi corazón se sobresaltó al darse cuenta que el beso fue bastante apasionado, como si hubiéramos esperado mucho tiempo para que lograra darse.
Es un recuerdo que tengo muy presente cuando me preguntan sobre cosas lindas que hayan pasado en mi vida: ahí aparece la imagen de Alejandro sentado a la orilla de la cama rodeando mi