Mundo de ficçãoIniciar sessão—No, Alejandro, menéalo con más fuerza —me ordenó Sarita—. Eso, ahora, échale la verdura. ¡Rápido, rápido!
—Ya, ya, no te estreses —supliqué mientras tenía la taza plástica llena de las verduras picadas.
Debía impresionar a la familia de Rousse, hacer que todo en la cena familiar estuviera perfecto, por lo mismo le pedí a Sarita y Carlos que me ayudaran a preparar la







