Era una emergencia, lo supe cuando logré tranquilizarme. Sabía que había tocado fondo de una manera totalmente distinta a la acostumbrada, por eso, una vez se acabó la visita de mis amigos, me fui al consultorio de la doctora Alicia.
No tenía cita y eran las tres y media de la tarde cuando llegué. Por lo mismo tuve que esperar a que terminara con todas sus consultas.
Lo más raro de todo es que me sentía bastante tranquila cuando tuve que esperar a que pudiera atenderme. Estuve pensando en esas