XXXIX. Otra oportunidad
Matthew llegó al área del aeropuerto que estaba reservada para todo el asunto del accidente.
Cuando entró al salón, lleno de llantos y de familiares desesperados, la atmósfera depresiva lo ahogaba y lo hundía hasta el fondo.
Él estaba igual que todos aquí, esperando un milagro, rezando, para que le dijeran que todo era una mala broma, un pésimo chiste de humor más que negro y que su familia estaba sana y salva.
Matt se acercó al listado de pasajeros y ahí estaban los nombres.
Sintió como su vis