XLVIII. No te quiero en mi vida
“… eres como una maldita cucaracha de la que no me puedo librar, ni aunque la aplaste mil veces, qué pesada eres, no entiendes cuando se te dice que no se te necesita, que ya mi hijo tiene una enfermera especializada que lo cuida”.
“… Si necesitas un empleo, te puedes ir buscando otro, porque no te pienso pagar por hacerte la cuidadora de Oliver …”
“Sra. no me falte más al respeto, sabe perfectamente que no cuido a Oliver por dinero”
“A claro, el discurso del amor, yo conozco a las de tu clase,