XLIV. Traición familiar
La chef no era la única que estaba mirando la entrevista.
Matt no podía creer que Oliver hubiese hecho ese movimiento tan atrevido.
Matthew no era tonto, él la veía entretenida todos los días, mirando su teléfono o perdida en sus pensamientos, que estaba seguro todos tenían que ver con Oliver Lee.
Al parecer, aunque le dolía, parecía que esta vez estaría del lado perdedor.
No podía obligar a Valerie a amarlo y Oliver estaba jugando demasiado bien sus cartas.
Apagó el televisor suspirando y se f