XLIII. Confesión a lo grande
- Vale, por favor solo dame unos minutos- le dijo Oliver, aprovechando que la chef estaba sola en el poco iluminado estacionamiento.
Desde esta tarde se había encerrado en su cuarto y solo había visto a Matt. Oliver sintió la punzada de los celos, pero decidió no seguir por ese camino porque solo agregaría más sentimientos negativos a su vida.
Valerie se estremeció al escuchar su voz a su espalda. Tenía la esperanza de poderse ir sin tener que enfrentarlo.
Parece que cuando el magnate estaba in