VIII. ¿Acaso me has tenido piedad?
Matthew venía caminando muy feliz, se había demorado un poco comprándole un juguete a Callum de figuras de acción.
Le gustaba mucho ver sus ojitos de asombro ante todo lo nuevo, a pesar de intentarlo disimular y parecer maduro.
De repente, en el área de las tiendas de ropas de mujeres, le llamó la atención que había muchas personas reunidas en la entrada de una boutique y al parecer, se desarrollaba algo muy interesante que ver.
Un presentimiento siniestro le recorrió el pecho y se apresuró con