POV: Alex
El ascensor baja más lento de lo normal. O soy yo.
Alma está a mi lado, la carpeta del Consejo apretada contra el pecho como si fuera un chaleco antibalas. Mila nos acompaña hasta el lobby; cuando las puertas se abren, se queda atrás.
—Voy a fingir que vuelvo a ser una oficinista normal —dice, encogiéndose de hombros—. Si alguno termina preso, me mandan un mensaje.
Alma la abraza fuerte.
—Gracias por venir —murmura.
—Gracias por no dejar que te encerraran —responde Mila—. Y por hacerlos decir tu apellido con cara de dolor.
Me lanza una mirada rápida.
—Cuídala. Y cuídate. No quiero ir a visitar a nadie a una mazmorra vampírica.
—Lo intento —respondo.
Ella se va, desaparece entre los trajes. Alma la sigue con la mirada un segundo, como si se arrancaran un pedazo de normalidad.
—Vamos —digo.
Salimos por la puerta lateral, lejos de cámaras. El aire de la calle sabe a smog y libertad barata. No dura: Umbra vibra en mi bolsillo con un aviso.
Correo entrante. Asunto: “Borrador de a