POV: Alma
Me despierta el olor antes que la luz.
Bosque, jabón, café. Alex.
Abro los ojos. Panel de “amanecer suave” en el techo, pared blanca, sábana enredada en mi cintura. Todo tiene la textura rara de las mañanas después de algo que lo cambia todo.
La otra mitad de la cama está vacía.
El recuerdo llega en oleadas: su boca, sus manos, mi cuerpo perdiendo el norte en este mismo colchón. Me arde la cara sola. No necesito detalles; los músculos se encargan de recordarlos. Me duele un poco todo, pero es un dolor que no asusta.
Bajo de la cama. Busco una polera limpia, recojo mi ropa del suelo. La escena parece más un motel desordenado que un nivel de máxima seguridad.
En el baño me miro rápido en el espejo. Ojeras, pelo enredado, labios un poco hinchados. Hay una marca tenue en el cuello que prefiero no inspeccionar demasiado. Me lavo la cara hasta que el agua fría me baja medio escalón.
Cuando salgo, hay una taza de café en el escritorio. Humeante.
No estaba antes.
—En serio —murmuro—