POV: Alma
Cuando la puerta se cierra detrás de Damian, siento que por fin puedo respirar.
La sala parece más grande sin él. Herrera revisa unos datos en la tablet y después se ofrece a dejarnos “un momento”. Traducción: sabe que necesito hablar con Alex sin público.
Cuando se va, quedamos solo nosotros dos.
Alex sigue apoyado en la pared, brazos cruzados, mirada fija en la puerta por donde salió Kalper.
—¿Estás bien? —pregunta al fin.
—No lo sé —respondo—. Siento que me pusieron dos jaulas delante y esperaban que agradeciera la variedad.
Se le curva la boca, pero no sonríe del todo.
—Kalper es bueno haciendo que los barrotes parezcan puertas automáticas —dice.
Camino hasta la mesa. Todavía flota un resto del perfume metálico de Damian. Me dan ganas de limpiar todo con cloro.
—Al menos ya sé que el vampiro del ascensor no era imaginación mía —murmuro.
—No, era el director que decidió olerte antes de tiempo —responde Alex—. Debería haberlo previsto.
—No es tu culpa —digo, casi sin pensar