POV: Damian
El olor llega antes que la imagen.
No es tan brutal como anoche, según los reportes, pero sigue ahí: calor dulce, piel en alerta, electricidad en el aire. Celo joven. Primera vez. Mezclado con el rastro áspero de Frederic.
La sala es pequeña. Mesa ovalada, cuatro sillas. Herrera con su tablet. Alex en la pared, brazos cruzados. Guardián. Lobo.
Y ella, Alma Trish, junto a la puerta, como si todavía decidiera si entrar o huir.
—Señorita Trish —digo—. Por fin nos conocemos oficialmente.
La vi antes, en el ascensor. Entonces olía a café y papel. Hoy, a eso y a revolución hormonal.
Me reconoce. Bien.
—Director Kalper —responde—. Pensé que seguiría siendo solo un nombre en correos.
No se encoge. Me gusta.
—Por favor, siéntense —indico.
Ella elige la silla más cerca de la doctora, no de Alex ni de mí. Detalle útil. Alex se coloca detrás, un poco a un lado. Rol de guardia, no de igual.
Yo tomo la silla de enfrente. Abro una carpeta; el papel da sensación de orden.
—Gracias por acep