-¡aléjate de mí!
Grito desesperada lanzando patadas al aire para evitar que se le acercaran pero era inútil uno de los hombres la agarro por el tobillo y la arrastro por la cama hasta tenerla debajo de el
-¡déjame!
Grito ella pero apenas su voz era audible no tenía fuerza para luchar y menos para gritar
-tranquila hermosa estoy seguro que lo vas a disfrutar mucho
Dijo el hombre mayor sentándose en el sofás y viendo lo que estaba a punto de suceder el había pagado mucho dinero por ella y quería