Marina
Sus dedos me martillean sin perdón. En mi vida he sentido algo igual y estoy tan excitada que podría prenderme fuego a mi misma desde dentro en cualquier momento. Estoy apunto de tener un orgasmo, elevo mis piernas hasta que se tocan mis rodillas y aprieto intentando aguantar un poco más, me ha quedado claro que Paul no piensa dejar que me vaya sin el dentro.
—¿Qué haces con las piernas cariño?— gime Paul en mi boca. Ha dejado de lamerme los pezones y comerme los pechos, para subir a mi