Por Débora
Estoy destrozada, Gonzalo no cree en mí.
Le cree a ella, al final, Marta, siempre termina siendo más importante para él.
Decididamente me tengo que olvidar de él, por más que me haga vibrar como nadie.
Nunca imaginé que se podía sentir tanto placer con los besos y las caricias de alguien.
Pensé que había alcanzado mi sueño, el de estar con él.
Le abrí mi corazón y como una idiota, me entregué y me dejé amar, le regalé mi corazón y mi alma.
Sus manos, al recorrer mi cuerpo, me produce