Día feliz y doloroso

Por Debora

Al salir de la cocina, Gonzalo me comía con los ojos, lo sabía porque su mirada me quemaba, yo no lo miré ni una sola vez.

Hasta saludé a su novia…y Gabriel me preguntó si no saludaba a Gonzalo porque dormimos juntos.

En ese momento no pude evitar mirar a Gonzalo, él bajó la cabeza.

Creo que todos se deben haber dado cuenta que sí, que dormimos juntos.

Tenía que disimular, no por él, ni por su horrible novia, que desde que llegó tenía una sonrisa en los labios y no entendía por qué.

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