Ariane
Veo un desayuno muy abundante. Como a voluntad, de vez en cuando, él me limpia la boca con la suya. Está enganchado, te lo juro, me río por dentro, se hace el macho afuera y dentro de la habitación soy yo la reina.
Termino de comer y le pregunto:
- Pero no has comido nada, ¿por qué?
- Estaba esperando a que tu barriga estuviera llena, ahora que lo está, puedo comer el resto.
- ¿No te estás pasando un poco?
- No, tu bienestar es lo primero, incluso antes que yo.
- Es realmente caballeros