Después de pasar minutos, o, quizás horas acostados uno al lado del otro, acariciándose suavemente y besándose cada vez que tenían la oportunidad, es Liam el que rompe el silencio.
—Necesito saber algo —dice de pronto con voz seria.
—Lo que quieras, solo pregunta y te diré lo que sea que quieras saber.
—¿Cuántas veces te has corrido desde que nos encontramos hoy?
—¿En serio, Liam? Pensé que querías preguntar algo importante.
—Esto es importante, al menos para mí. Necesito saber que estoy hacien