Un mes después del gran gesto de Liam en el museo, Rebecca se encuentra parada frente a una casa modesta, pero impoluta y sus manos están sudando. Se siente más nerviosa de lo que ha estado nunca.
Luego de la petición de Liam de que conociera ella estuvo posponiendo el encuentro todo el tiempo que pudo. Quería conocerlos, y estaba más que feliz por que Liam se lo pidiera, pero le aterraba la idea.
“Puedo hacer esto, puedo hacer esto”. Se repetía una y otra vez para sus adentros.
—No creo que p