¡Me iban a despedir!
Lo sabía… y no podía hacer nada al respecto. Como una tonta, había dado por sentado que mi plan funcionaría y ni siquiera había reparado en que Uri no me había llamado para confirmar la recogida y la entrega del paquete.
Busqué en la agenda de mi móvil y marqué su número de móvil,( a él se lo había dado Mark personalmente, para que el hombre estuviera localizable las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.)
—Hola, Uri, soy Yessica. Lamento molestarte en d