GIANNA
Tras mi apetitosa cena, me di un baño y recibí un mensaje de Vik que decía que subiera a la azotea por un momento, por lo que me puse una sudadera, ya que afuera hacía frío, y subí hasta allá, encontrándolo sentado en un rincón entre una pared pequeña y otra más grande. Él me miró y sonrió, y señaló el lugar a su lado.
—Ven aquí, tengo una manta —dijo divertido y con la otra mano enseñó una manta oscura.
—Vaya, piensas en todo —murmuré y caminé hasta allá, justo al lado del pequeño techo