La cafetería seguía su ritmo habitual a su alrededor, el murmullo de las conversaciones, el tintineo de las tazas, pero para Laura, todo parecía haberse desvanecido. Solo existían ella y Daniel, suspendidos en ese momento de revelaciones mutuas.
"Entonces... ¿qué significa esto?", preguntó Laura, su voz aún baja, pero con una nueva nota de esperanza, casi de atrevimiento.
Daniel se tomó un momento, su mirada fija en la de ella, como si estuviera sopesando cuidadosamente sus siguientes palabras.