El reloj marcaba las 8:00 de la mañana en Los Laureles, y la oficina todavía permanecía en silencio, solo interrumpido por el suave clic de teclados y el murmullo ocasional de voces en las salas de reuniones. Laura llegó temprano, como siempre, pero con una determinación renovada. Sabía que hoy sería un día clave para demostrar no solo su capacidad administrativa, sino también su talento en un área que pocos habrían imaginado en su perfil: las finanzas.
Tras pasar por su escritorio, revisó unos