59. Nadie va a tocar lo que es mío
Margaret y Lana se instalaron en el pent-house pese a la decisión de la mujer de trasladarse a un hotel; tenía sus ahorritos de años y no quería incomodar. Sin embargo, Jack se negó completamente y le pidió de favor que se quedara, que para él sería un placer tenerlas allí y tampoco había necesidad hacer una cosa así, no obstante, lo que terminó por convencerla fue saber que estaría cerca de su nieta para cuidarla ahora que estaba gestando a su bisnieto, ya que esta no podía quedarse en un hote