36. Cancela tu compromiso y cena conmigo
Kira no protestó, al menos no al principio, y dejó salir una suave exhalación cuando el sabor de esa boca fiera le adormeció todos y cada uno de los sentidos.
Jack deslizó su lengua por los pliegues sensibles de la boca femenina y tomó ese rostro perfilado entre sus manos porque necesitaba poseerlo todo de ella. Kira se deslizó y se afincó intuitivamente a esa caricia, mientras sus labios se movían en consecuencia de los suyos.
— Nos están viendo, vayamos a casa — le pidió ella con la respiraci