24. Un gesto de confianza
Sus mejillas estaban levemente sonrojadas cuando salió de la oficina de Jack y Sophie la miró como si se estuviese volviendo completamente loca.
— Señorita Raleigh, la estaba buscando, creí que… — señaló con un dedo su oficina, arrugó la frente y después negó con la cabeza, confundida — olvídelo. Aquí están los documentos que me pidió.
— Gracias, Sophie. ¿Te puedo pedir de favor que los dejes en mi escritorio? — le pidió amable — Voy contra el tiempo.
— Por supuesto.
En el ascensor todavía sent