23. Tulipanes
No amanecieron juntos, pero cada uno llegó al día siguiente por su lado con ánimos increíblemente renovados, parecían otros, sobre todo Jack, que para sorpresa del personal del grupo Akerman, sonreía sin motivos aparentes.
Cuando Kira entró a su oficina, sonrió desconcertada. Un precioso ramo de tulipanes blancos adornaba casi la mitad de su escritorio. Dejó sus cosas personales a un lado y buscó entre las hojas alguna tarjeta. Entusiasmada.
“Ningún otro hombre, Kira Raleigh”. Y aunque la tarje