Elián esperó tres horas enteras a que Alyssa se despertara. Ella tuvo una noche bastante intranquila: se quejó y removió gran parte de las horas. Elián no pudo hacer mucho, pues, por más que intentó incluso cantarle alguna canción de cuna, Alyssa estaba bajo los efectos del sedante y los restos de la belladona.
Cuando finalmente el sol estaba a poco de salir por el horizonte y Alyssa levantó su cabeza desorientada del sofá, Elián tomó asiento en el lugar donde horas antes Eros había estado sent