El miedo subió entonces por la garganta de Alyssa, miedo de su vida. Onell le murmuró algo a Alyssa sobre que la acompañara a retirar a buscar su regalo.
Alyssa simplemente sonrió y asintió, permitiendo que Onell le tomara la mano y siguieran a uno de los mayordomos que los dirigió junto con el collar hasta una habitación contigua a la sala de la subasta. Allí el mayordomo le mostró el collar a Onell dentro de una caja mediana de terciopelo azul. Allí, Onell miró el objeto con lujuriosa victori