—Tenía demasiado miedo —le confesó Alyssa en un susurro—: todo el tiempo creí que te había perdido, que jamás te volvería a ver. ¡No me vuelvas a hacer eso en tu vida, Eros Caruso! Puedo soportar cualquier cosa: una bala, una traición, una misión suicida e imposible de todo un año. Pero no perderte, no de nuevo... no lo soportaría.
Eros se mantuvo arrullando el cuerpo tembloroso de Alyssa, sosteniéndola sobre su regazo y meciéndola hacia adelante y hacia atrás. El acelerado (quizás más de lo us