Alyssa lamentaría por siempre no haberse enterado antes de su embarazo, habría sido lindo decirle a su madre la noticia de que ella sería abuela.
Artem, por su lado, se acercó a Alyssa con paso temeroso. Sin saber realmente qué decir, él simplemente estiró su mano y la dejó sobre el hombro de ella. Alyssa no se giró, pero Artem estuvo seguro de inclinarse y susurrarle al oído.
—Si ese bebé es mío o no, ten por seguro que ni a ti, ni a él le faltará nada —susurró, haciendo que el cuerpo de Alyss