Y aquello fue la estocada final que ella necesitaba para sentir como su sangre se drenaba de su cuerpo. Alyssa sintió un escalofrío recorrerle la columna, sintiendo como el nudo en su garganta se apretaba más y más. Su respiración se volvió dificultosa, pero trató con todas sus fuerzas de aparentar normalidad.
Aunque estaba aterrada de que Alberto supiese su nuevo nombre. Eso ya era la declaración de su fin. Sin embargo, mantuvo un rostro frío y el mentón en alto ya que, si iba a morir de todas