Capítulo 32. Parte 2 - Más allá del compromiso
Alexia:
En el supermercado, a Laura se le antoja todo lo que ve, y no la culpo: es una niña, y su entusiasmo es normal. Marta, en cambio, está nerviosa por la actitud de su hija, como si temiera que yo pudiera molestarme, cuando en realidad estoy fascinada de consentirla.
Después de pagar, dejamos las compras en la cajuela del auto y nos dirigimos a la consulta médica. Necesito saber de una vez por todas cuál es la causa de mi malestar; lo más probable es que sean los nervios, que siempre se manifiestan en el estómago.
—Buenas tardes —saludo a la recepcionista, quien claramente detesta su trabajo. Su rostro es una mezcla de aburrimiento y fastidio, lo cual resulta extraño, porque hasta el momento yo he sido cordial—. Necesito atención médica. No tengo cita. ¿Hay algún horario disponible ahora? —pregunto, observando cómo teclea en su computadora mientras mastica un chicle cuyo ruido empieza a taladrarme la cabeza.
«¿Quién mierda contrató a esta mujer?»
—¿Y bien? ¿Crees que me puedan at