El día había llegado, y con él, las piezas del rompecabezas finalmente comenzaron a encajar con una claridad inquietante. Javier se encontraba en su oficina, completamente solo, observando la información que había reunido a lo largo de las últimas semanas. El último informe de Carlos estaba sobre su escritorio, y aunque aún quedaban muchas preguntas por responder, Javier sentía que la verdad, por fin, estaba al alcance de su mano.
En los últimos días, había trabajado en silencio, sin revelar a